No es que a la Eurozona le falten problemas. A la economía le cuesta crecer mientras el resto del mundo alcanza lo que seguramente será el auge de esta recuperación cíclica. No se crea empleo y el paro juvenil abruma. Medio continente patina hacia la deflación que empeora la crisis de la deuda. Y, además, aparece un problema nuevo que amenaza con hacer que sus problemas económicos sean insuperables: la moneda está muy valorada. El euro no deja de aumentar de valor.

 

Allá por 2012, cuando preocupaba seriamente despertar una mañana y descubrir que el euro se había hundido, la divisa cayó hasta 1,20 dólares. Parecía que incluso se hundiría por debajo de la paridad, como ocurrió poco después de su lanzamiento. Sin embargo, desde entonces ha subido lentamente, hasta volver a 1,39. Y eso es demasiado.

Crucificará a los exportadores europeos, ya de por sí agobiados. La bajada de los precios aumenta el riesgo de que el continente se hunda en una deflación hecha y derecha, y tira por la ventana la oportunidad de recuperar la competitividad de las economías periféricas. El BCE podría lanzar una campaña en tres fases para bajar la moneda otra vez, con muchos discursos, intervención directa y finalmente imprimiendo dinero. Los inversores llevan amasando activos europeos pero a medida que la moneda se vea presionada sin remedio, tendrán que asumir grandes pérdidas.

Leer más:  Cómo forzará el BCE una caída monetaria – elEconomista.es  http://www.eleconomista.es/firmas/noticias/5753115/05/14/Como-forzara-el-BCE-una-caida-monetaria.html#Kku8vrG9jn5RafA8

 
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