España y otros 9 Estados miembros -entre ellos Alemania, Francia e Italia- han anunciado este martes un acuerdo político «de mínimos» sobre la hoja de ruta para poner en marcha una tasa a las transacciones financieras.

El nuevo gravamen se implantará por fases -empezando por las acciones y algunos derivados- para evaluar su impacto económico y su puesta en marcha se retrasa al 1 de enero de 2016.

Los países que finalmente la aplicarán serán Austria, Bélgica, Estonia, Francia, Alemania, Grecia, Italia, Portugal, Eslovaquia y España. Eslovenia, que en un principio anunció que aplicaría la tasa, finalmente no ha firmado el acuerdo.

«La primera fase de la tasa a las transacciones financieras armonizada deberá aplicarse como muy tarde el 1 de enero de 2016», ha anunciado durante el Ecofin el ministro austriaco de Finanzas, Michael Spindelegger, que ha actuado como portavoz. No obstante, el diseño definitivo de la tasa con «soluciones viables» deberá estar listo a finales de año.

Los países que pretenden implantar la denominada tasa Tobin, ha proseguido el ministro austriaco, han acordado «empezar gravando las acciones y algunos derivados». El objetivo es que cada paso hasta la plena aplicación de la tasa «se diseñe de forma que tenga en consideración que hay muchos impactos económicos sobre los que hay que ser muy cuidadosos».

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